Todo parece imposible hasta que se hace. —Nelson Mandela
Hay cosas que, antes de hacerlas, parecen mucho más difíciles de lo que realmente son.
Las miramos desde fuera y pensamos que no vamos a poder. Que es demasiado. Que no tenemos lo necesario. Que quizá todavía no es el momento. Y empezamos con los famosos ¿y si…?
Y, sin darnos cuenta, podemos pasar tanto tiempo pensando en todo lo que podría salir mal que terminamos sin hacer absolutamente nada.
Creo que muchas veces confundimos no saber cómo hacerlo con no ser capaces de hacerlo.
Y no es lo mismo.
Cuando algo es nuevo para nosotros, es normal que dé miedo. No sabemos qué va a pasar, no conocemos el camino y tampoco tenemos la certeza de que vaya a salir bien. Pero quizá el problema está precisamente ahí: queremos tener la seguridad de que podemos hacerlo antes de intentarlo.
Y la vida no funciona así.
Hay cosas que solo descubres que eres capaz de hacer después de hacerlas
Desde fuera, una montaña siempre parece más grande. Es cuando empiezas a subir cuando descubres que puedes recorrerla.
También es muy fácil dejarse llevar por lo que dicen los demás. Por sus miedos, sus experiencias, sus límites o incluso por aquello que ellos nunca se atreverían a hacer.
A veces esas frases vienen de personas que nos quieren y que simplemente intentan protegernos. Pero sus límites no tienen por qué convertirse en los nuestros.
Que alguien no pueda imaginarse haciéndolo no significa que tú tampoco puedas
Y esto también aplica a nosotros mismos.
Porque no siempre necesitamos que alguien nos diga que podemos. A veces somos nosotros quienes tenemos que dejar de esperar a sentirnos preparados.
Nunca vas a tener todas las respuestas antes de empezar.
Nunca vas a saber exactamente cómo va a salir.
Y probablemente vas a equivocarte por el camino.
Pero eso no significa que no debas intentarlo.
Quizá lo que necesitas no es tener claro todo el camino, sino únicamente el siguiente paso.
Y después otro.
Y otro.
Hasta que, un día, miras atrás y te das cuenta de que aquello que parecía enorme ya forma parte de tu historia.
Creo que muchas de las cosas que hoy consideramos normales en nuestra vida alguna vez nos parecieron imposibles.
Algunas cosas salen bien y otras no. Algunas tardan más de lo que imaginábamos. Y otras terminan siendo completamente diferentes a como las habíamos planeado.
Pero hay algo que tienen en común: no sabíamos si podíamos hasta que lo intentamos.
Por eso, quizá la próxima vez que algo te parezca imposible, en lugar de preguntarte ¿seré capaz?, prueba a preguntarte: ¿qué pasaría si sí?
Porque a veces no necesitamos más confianza.
Necesitamos empezar.
Y quién sabe.
Quizá eso que hoy te parece imposible sea, dentro de un tiempo, una de esas cosas que mires hacia atrás y pienses:
¿Cómo podía pensar que no iba a poder hacerlo?
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